Cuando trabajo no me gusta hablar, puedo estar distraida mirando foros, buscando tonterías o procesando una foto, pero no me gusta hablar porque a mi manera estoy concentrada. Quienes me conocen saben que sonrío todo el día, los pocos que me han visto trabajar han descubierto que mientras trabajo estoy muy seria, me meto en mi mundo de concentración y no me hables porque pueden ocurrir dos cosas, que me asuste y pegue un brinco, esto suele ser lo más normal, o que me descentre por completo. A ver, también depende de la situación, de los temas que haya que tratar en el día, si se está de reunión y mientras estoy trabajando, evidentemente tengo la concentración dividida en dos, la dedicada a hablar de una serie de temas y la dedicada a sacar trabajo adelante, pero lo dicho, una serie de temas, no me vengas con el sexo de la flores porque si estoy al 200% mi nivel de irritabilidad está en el límite.
Añadamos a esto que con toda la presión del proyecto estoy muy irritable, tengo ganas de cerrar esa fase de mi vida cuanto antes y dedicarme a otras cosas, desarrollar nuevas ideas, aprender a nadar en muchas de las lagunas que tengo o simplemente tener tiempo para irme a las nubes.
Y todo esto por qué, pues porque llevo todo el día para hacer una triste presentación para el proyecto, y estoy tan dispersa que he terminado por enchufarme música a todo trapo, a ver si descentrándome me concentro.